Salir con una mujer italiana

Susana Díaz y Juana Rivas

2019.03.23 05:28 NoMeVoyMeQuedo Susana Díaz y Juana Rivas

De pronto, en el verano de 2017, alguien en el Palacio de San Telmo, sede de la Junta de Andalucía, empieza a hacerse preguntas. En pleno ojo del huracán, en el remanso en medio de la tormenta, alguien tiene la calma suficiente como para pararse a pensar. La tormenta está entonces en su punto álgido: la española Juana Rivas se niega a devolverle a sus dos hijos a su ex pareja, el italiano Franceso Arcuri.
Rivas -verano de 2017- es una evidente víctima de violencia de género: su marido ha sido condenado por malos tratos en 2009, y un año antes ella le ha denunciado de nuevo, tras huir de Italia con los dos hijos de ambos, de tres y 10 años. Dos meses después de llegar de Italia, Juana denuncia que Arcuri la ha agredido.
La mujer se ha refugiado con sus críos en paradero desconocido y se niega a entregarlos, aunque un juez, el de Instrucción 1 de Granada, se lo exige. La Justicia, la Ley, no entienden que ella es víctima de violencia machista. Los menores G. y D. -verano de 2017- no pueden caer de nuevo en manos de su padre.
Apoyo multitudinario a Rivas
Ahora, condenada a cinco años por sustraer a sus hijos, tachada de «manipuladora» por la psicóloga italiana, con la custodia retirada por el juez italiano, que la obliga a seguir una dura terapia semanal para reaprender a ser madre, parece cuanto menos curioso. Pero entonces, verano del 17, la calle y la política no sólo apoyan férreamente a Juana Rivas y respaldan que se salte a la torera la orden del juez. La jalean: tanto ella como Francisca Paqui Granados, su asesora, son unas heroínas, modelos de la lucha contra el maltrato.
Juana Rivas, al salir del juzgado el 24 de julio de 2017.EFE Y no sólo para la izquierda, que monta manifestaciones por toda España para defender a Rivas, con la leyenda Juana está en mi casa, para celebrar la burla a la legalidad y a la orden del magistrado.
El 28 de julio, cuando Rivas ya lleva cuatro días negándose a entregar a sus hijos, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (PP), declara sobre el Caso Rivas: «Hay que ponerse en el lugar de la madre, hay que ser conscientes de lo que le ha ocurrido: ha tenido que irse de Italia, ha sido dos veces agredida, su marido ha sido condenado en los tribunales. A las personas conviene atenderlas y entenderlas, y luego está lo demás». En otras palabras: el poder ejecutivo le dice al judicial que no, que está equivocado.
Sin embargo, en la primera semana de agosto, el entorno de Rivas detecta que el viento empieza a virar. En San Telmo, decíamos, alguien empieza a preguntarse cómo es posible que, aunque Rivas haya denunciado maltrato ante la Justicia española, apoyada además en el antecedente de la condena anterior en 2009, nada haya sucedido con esa denuncia, argumento principal de la madre, y sobre todo de Paqui Granados, para declarar la insumisión a la orden del juez.
El 'tuit' de apoyo de la presidenta andaluza
La presión desde Maracena ha sido tal que hasta Susana Díaz, presidenta regional, ha empeñado su palabra y respaldado a Rivas y su acto de rebeldía, con un tuit emitido desde su cuenta oficial sólo un día después de que el juez Manuel Piñar diera a la madre 48 horas para entregar a los niños en la Comandancia de la Guardia Civil: «Todo mi apoyo a Juana Rivas en su lucha por proteger a sus hijos. Los niños también son víctimas de la violencia machista». Alguien en San Telmo, no obstante, se barrunta que algo raro pasa en Granada. Y no va desencaminado: según ha podido saber ahora este diario, el 24 de julio, cuando la ordena que entregue a sus hijos en 48 horas, el juez ha estado a punto de meter en la cárcel provisionalmente a Rivas.
Paqui Granados, ejerciendo de portavoz de Rivas ante los medios. La mujer se adentra en la desobediencia y, como ha podido saber este diario, el propio entorno de Rivas recibe una llamada en la primera semana de agosto. San Telmo está poniendo toda la carne en el asador para rentabilizar políticamente el caso, pero ¿por qué la denuncia de malos tratos no consigue parar la devolución de los niños, si Paqui Granados lleva meses diciendo a Sevilla que es un caso de violencia machista de libro?, preguntan.
La ambiciosa Granados, correa de transmisión del PSOE en la causa y luchadora de larguísimo recorrido por los derechos de la mujer, ha visto desde el principio, desde que Rivas denunció malos tratos para no volver a Italia, el potencial político del tema. Responsable del área de Igualdad en el Ayuntamiento de Maracena, tiene hilo directo con el aún hoy alcalde, Noel López (PSOE), quien a su vez tiene en esos momentos buena relación con Susana Díaz.
Apoyo incluso económico, "literalmente"
La Junta está dispuesta a apoyar hasta el final la causa, incluso un alto cargo ha llamado antes para, «literalmente», confirman estas fuentes, decir que el respaldo económico va a ser total. Pero comienzan a surgir serias dudas de la veracidad de lo que les está contando Paqui Granados.
En efecto, los peores augurios se confirman, la respuesta a la llamada es demoledora: al contrario de lo que está transmitiendo la autodeclarada «asesora legal» de Juana Rivas, otras voces junto a la madre admiten a Sevilla que la denuncia por malos tratos está condenada al fracaso: se ha presentado sin pruebas, en una jurísdicción errónea (los hechos sucedieron en Italia, pero se han denunciado en España y meses después), y que a falta de pruebas todo se intenta apoyar en el testimonio del hijo mayor de la pareja, cuya declaración no es vista en Italia como incriminatoria para el padre -la psicóloga imparcial acabará sosteniendo, de hecho, que la madre lleva meses presionándolo y manipulándolo-.
'Tuit' de Susana Díaz en apoyo a Juana Rivas.EL MUNDO En resumen: toda España está cifrando la lucha contra la violencia machista en un caso o bien falso, o bien indemostrable.
De golpe, el apoyo de San Telmo decae. El Constitucional, que está a punto de decidir si permite a Rivas no entregar a sus hijos, se quita de enmedio alegando que el recurso se ha presentado fuera de plazo. Rivas termina entregando a sus hijos el 28 de agosto, 14 meses después de llevárselos de Cerdeña teóricamente sólo por unas semanas, de vacaciones. Aún no sabe que su calvario judicial acaba de comenzar.
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2018.08.13 04:20 sartrejp Café de pe a pa.

Viendo comentarios he notado que no soy el único "adicto" al café, por eso este post.
Si te gusta el café instantáneo ya podés dar downvote y salir porque lo que voy a describir es un laburo bárbaro que no se justifica en tu caso.
Pasado esto te cuento como empecé yo. Un día acompañé a mi mujer a una dietética (esas casas que venden cosas naturistas, cereales y demás) y vi que tenían café verde. Como el café me gusta pensé que podía probarlo y, si realmente adelgazaba, bienvenido sea, compré 100 grs y me fui a casa a preparar un te de café verde.
Si alguien lo probó entenderá que adelgazás porque es tan horrible que no te dan ganas de comer nada en un buen rato. Para no tirarlo se me ocurrió tostarlo a ver que pasaba, y acá, mis virtuales amigos, comienza la peripecia.
Después encontré que es más barato (mucho más) comprarlo en ML. Ahora pago 150$ el kilo, la dietética te pide 45$ los 100 grs.
Hay que ver de donde viene el café también, pero la mayor producción del mundo viene de Brasil y la mayor cantidad de especie de café cultivada es arábiga. En definitiva, casi todos los cafés son lo mismos y cambian con el tostado. Colombia o etiopía, filipinas, pueden marcar alguna diferencia.
El tostado del café es tan sencillo que asusta. Parece que no puede ser que sea tan elemental y desconfiamos de la sabiduría popular o de la cultura.
Los granos tostados no duran mucho, en una semana ya deberían consumirse (digo porque te venden uno tostado 3 años antes) saaalvo, que estén torrados (tostados con azúcar). Los mexicanos lo inventaron cuando se iban a trabajar al campo y se llevaban sus granos tostados, hoy en día Españoles y Argentinos tomamos la mayoría del café así, tostado con azúcar. Personalmente prefiero el tostado sólo, también a tener en cuenta el tostado con azúcar hace que el grano sea más brilloso, y más duro, por lo que si usas molinillo, las cuchillas se desgastan más rápido.
Bien, ya tenemos el café verde, podemos tostarlo con:
- Máquina para tostar café (lo ponés, lo sacás, no hay ciencia),
- Máquina para hacer pochoclos (si es de aire caliente vale como una máquina de tostar café, si no es de aire vale como sartén),
- Sartén
- Horno
La máquina para tostar café tira aire caliente en los costados inferiores haciendo circular el café así logra un tostado parejo. Las máquinas que hacen pochoclos hacen lo mismo.
Si lo hacés con horno tiene que estar bien caliente (250 ºC),ponés una capa de granos de café verde en una asadera, cada cinco minutos abrís la puerta y lo sacudís/agitás un poquito. Así hasta que esté listo (más o menos 20 minutos).
Si lo hacés con sartén ponés una capa de café verde y con una cuchara de madera revolves o removés los granos continuamente para que no se quemen en un punto y queden sin tostar en otro. Lleva 15 minutos más o menos, con la hornalla bien fuerte.
Cuando comienza a tostarse el grano aumenta de tamaño (por el calor), se libera el agua (o se evapora) y se cristaliza el azúcar.
A medida que vayas tostando el crecimiento no va a ser claramente perceptible, pero al volverlo al recipiente lo vas a notar.
Al evaporarse el agua el grano suena, esto es mucho muy importante. Se escucha un "crack" como si se hiciera un pochoclo, medio parecido pero nada que ver, vas a escuchar continuamente el ruido. Ese ruido indica que comenzó el tueste, si lo detenemos ahora va a ser muy suavecito. El tostado va avanzando y el grano oscurece. Vamos a notar que algunos granos se ponen brillosos, esa el azúcar que se carameliza y los aceites del café que supura o algo así. Sigue el tostado, los granos se oscurecen y, para mi, este es el mejor momento para parar, antes que se ennegrezcan.
Seguís con el tostado y vas a escuchar un segundo crack. Ahí llegás al tostado francés (muy negro el grano) y después empieza a tomar gusto a quemado. Al hacer el café tiene gusto como a ceniza, que no es del todo desagradable, pero no es el sabor buscado.
EN EL PROCESO DE TOSTADO SE HACE HUMO. Además del olor bastante agradable (a hierbas primero, a café después) vas a ver que sale humo. Si vivís en un departamento de new york de las series yankis y tenés detector de humo, no lo hagas abajo del detector porque va a ser una catástrofe.
Si querés torrar el café (cosa que no recomiendo) cuando ya casi decidiste sacar los granos, les agregás más o menos un 10% del peso de los granos en azúcar y removés con una cuchara de madera.
Listo el proceso lo tirás enseguida en un colador de fideos (si es de metal mejor) y los hacés girar un rato. Así se van a enfriar y detener el tostado y separar la cascarilla que queda en el grano final. Un leve soplido ayuda a que la cascarilla vuele, así que si estás afuera, mejor.
Yo guardo lo tostado en un frasco que supo ser de mermelada o algo así. Alcanza para una semana más o menos.
Tenemos los granos tostados, ahora a molerlos.
Los molinillos rondan los mil pesos. Hay de 400 unos básicos, ruidosos y que tenés que sostener mientras muelen porque se mueven. Igual andan.
Los de manija con cajoncito, además de artesanales y de buen gusto para el diseño, no usan cuchillas que se desafilan sino que realmente lo muelen. Una procesadora también puede cumplir la función, o una mini pimer o, lo más antiguo en el mundo del café (y mi método), el mortero. Tengo uno de madera y va bárbaro para moler cada vez que necesito.
Los brasileros que cosechan su café usan unos morteros gigantes hermosos, pero manejan otras cantidades.
Teniendo el café molido, llegó la hora de prepararlo, acá vienen las mil opciones de cafetera, yo me refiero a las más comunes, después si querés comprarte un sifón japonés (es una cafetera hermosa como adorno) allá vos.
- Filtro de tela: Es casi perfecto. Ponés el agua a 90ºC, la taza abajo, café en el filtro, tirás agua sale café. Buen sistema, barata, un lujo.
Media vuelta de tuerca más. Ponés en una taza el café y el agua, dejás reposar 4 minutos y eso lo pasás por el colador a otra taza.
- Volturno o Italiana: Una base abajo donde va el agua, en el medio un filtro de metal donde va el café molido y arriba otro recipiente donde queda el café. Es de lo mejor que hay. No me convence la idea de que hierva el agua para hacerse el café.
- Común barata con filtro de café: a medio camino entre las dos anteriores. Hierve el agua, sube por un tubito y cae sobre el cafe, pasas por el filtro de papel y cae en la jarra de vidrio. Es buen sistema.
- Esspreso: Son buenas, muy buenas. Más caras que chico bobo.
- Prensa francesa: Para mi es la mejor opción. Cuando los especialistas catan café usan un sistema similar al dela prensa francesa. Es una jarra de vidrio, ahí va el café y el agua (por las dudas primero se pone un poco de agua caliente -calculo que para que no sea muy brusco el cambio de temperatura para el vidrio-). El agua a unos 85/90ºCSe deja reposar unos 4 minutos y luego se presiona un émbolo que arrastra una rejilla de metal que lleva los restos de café para abajo, quedando arriba el líquido listo para servir.
(Es buena también si te gusta tomar te en hebras -otro vicio que si probás no vas a entender porque siempre tomamos esos te de mierda-).
Bueno, hasta aquí en resumidos pasos mis conocimientos acerca del café, si tienen alguna duda preguntan que ̣~~invento o googleo~~ que si puedo respondo.
Salud!
EDIT 1: Café en ML porque en la dietética te roban.
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2017.05.25 10:25 lulydelmar1 Para entender lo que sucede en el mar, habrá que entender lo que sucede en la tierra. "Libia, preguntas sin respuestas" x Guadi Calvo

Libia es un territorio fragmentado por centenares de organizaciones armadas de todo cuño, sin liderazgos claros, y con laceraciones de todo tipo, producidas por la invasión perpetrada por la OTAN en 2011; casi como una ironía ahora la antigua patria del Coronel Gadaffi, parece tener la oportunidad de vengar de alguna manera tantas injurias. Es allí donde la Unión Europea (UE) necesita de manera desesperada cerrar la fisura abierta en el Mediterráneo central, por donde continúan filtrándose miles de refugiados a partir de puertos libios. Ya no solo para su seguridad, sino por su propia existencia como comunidad.
Todavía, a más de tres años del estallido de la crisis de los refugiados, sin haber podido resolver las cuotas de acogida con que cada una de las 27 naciones de la UE tendrá que cargar, el campanazo del Brexit, y las amenazas de varios países de seguir a Londres, sumando a la expectante situación electoral en Francia, esta marejada lleva a la organización europea al punto del naufragio.
No pudiendo replicar en Libia, lo hecho con Turquía, que más allá de las continuas rispideces y amenazas del presidente Recep Erdogan, hace más de un año han logrado disminuir drásticamente el flujo hacía Grecia desde las costas turcas.
Obturada aquella salida, Libia y sus puertos se han convertido en la Meca de ciento de miles de refugiados que por diferentes caminos intentan llegar al sur de Italia. Este peregrinaje de desesperados se ha constituido en un monumental negocio entre traficantes de personas, patrones de embarcaciones, ONGs occidentales y políticos de las dos bandas del antiguo Mare Nostrum.
Solo con revisar las cifras de ahogados, en el intento del cruce, dan la idea de la magnitud de la catástrofe humanitaria y los cientos de miles que bregan por llegar a tierra europea. El año pasado fueron cerca de 5 mil los ahogados, casi 2 mil en lo que va de este, lo que llevan la cifra casi a 25 mil desde que se agravó la crisis hace cuatro años. En Libia actualmente hay más de un millón de personas llegados desde todos los rincones de África y Asía, intentado de alguna manera cruzar el Mediterráneo.
Para contener esa marea humana, la UE intentó establecer campos de acogida en Libia, pero el proyecto ha naufragado, como parece estar destinado todo en esa región.
Son tres las rutas que utilizan los traficantes para llevar a sus “clientes” a los puertos libios de Misrata, Sirte, al-Juma, Benghazi y Zouara: la primera entra directamente desde Argelia, y las otras dos desde Níger y Sudán, si o si, deben ingresar por Fezzan, la región fronteriza con Egipto, Sudán, Chad, Níger y Argelia, donde justamente la anarquía post Gadaffi es todavía más incierta y difícil de descodificar que en el resto del país. A la multiplicidad de conflicto, hay que sumarle los que pueden acarrear 5 mil kilómetros de frontera sin control alguno.
En la región de Fezzan operan bandas de contrabandistas, traficantes de personas, armas y drogas, además de dos milenarias tribus los Tuareg y los Tebus que ahora disputan la posesión de un territorio extremadamente rico en hidrocarburos, donde las plantas de la española Respsol y la italiana ENI acaban de ser tomadas.
A pesar de esta anarquía libia la UE persiste desesperada detrás de cualquier tipo de acuerdo, para tener un interlocutor con tal como sucedió en Turquía, cerrar ese amenazante derrame de desangelados.
A principio de esta semana en Roma, alentados por la UE, cerca de 60 jefes de los clanes del sur libio, aparentemente pactaron un acuerdo de paz para la región.
Al tiempo que alentados por Emiratos Árabes Unido (EAU) Egipto y Rusia, junto al jefe de la Misión de Apoyo de Naciones Unidas en Libia (UNSMIL), Martin Kobler, han organizado una cumbre en Abu Dabi, entre los dos de los líderes más relevantes para occidente: el primer ministro del Gobierno libio, Fayez Serraj, sin otro antecedente que haber sido el elegido arbitrariamente por Naciones Unidas para ocupar algo así como una presidencia con cabecera en Trípoli, que a más de un año de su instauración no ha podido extender su influencia a más de un par de calles de la sede de “gobierno”. El otro personajes es mucho más oscuro y controvertido, emergido de la guerra contra el coronel Gadaffi, el ex general libio y agente de la CIA Jalifa Haftar, comanda la fuerza militar más poderos del país conocida como el Ejército Nacional Libio (LNA) que respalda al gobierno con sede en la ciudad de Tobruk.
Según trascendió las conversaciones habrían avanzado positivamente. Incluso se ha mencionado que se podría llamar a elecciones presidenciales y legislativas antes de marzo de 2018. Además dicho acuerdo incluye la integración de las diferentes facciones armadas, bajo un mando unificado a cargo de un fortuito “Consejo Presidencial”.
Otros puntos del documento, que todavía los interesados no han firmado, refiere a la necesidad de generar un proceso de reconciliación nacional, que los ciento de miles de desplazados internos puedan volver a sus lugares de origen y encarar una lucha a fondo contra el terrorismo. Un término bastante vacuo en Libia, ya que todas las facciones involucradas tratan de tal a sus rivales.
El acuerdo entraría en funcionamiento apenas Serraj y Haftar lo firmen aunque hasta ahora esa firma parece bastante lejana. Más allá de las ilusiones de la UE por encontrar una figura con ciertos visos de legalidad con quien acordar la cuestión refugiados, sería interesante preguntarse cómo se homologaría este acuerdo con las cientos de bandas fuertemente armadas, con proyectos propios, algunos más fundamentalistas, otros simplemente anárquicos que han conseguido vivir del saqueo, el secuestro y la extorsión. Poner en caja esta multitud de organizaciones significa agregar un nuevo frente de conflicto armado a los muchos que ya existen en Libia.
Por lo que la perspectiva de un acuerdo entre dos (Trípoli-Tobruk) de las tres (Benghazi) virtuales capitales del país, es o bien ingenuo o mal intencionado. Generar un acuerdo con un gobierno títere al modo de Afganistán o Irak, con quien negociar la cuestión de refugiados y llegado el caso apoyar militarmente para barrer cualquier foco “terrorista”.
En ese improbable, sinuoso camino hacia la reconciliación libia que intenta iniciar la UE, parecen olvidar de hacer jugar a poderosos factores político y militares del país como la fuerza encabezada por el ex primer ministro Jalifa Gwell, quien ha intentado un golpe contra Serraj en Trípoli, que sigue acumulado el apoyo de diferentes bandas armadas operativas en el oeste y la propia capital de Tripolitana.
Entre los grupos que apoyan a Gwell se encuentra el grupo Sala de Operaciones de los Revolucionarios de Libia (SORL) y la milicia vinculada al gran muftí del país, Sadek al-Ghariani, al que acompañan grupos armados de la ciudad de Misrata y las brigadas de defensa de Benghazi.
Al-Ghariani ha decretado una fatua de diez años de yihad, contra el gobierno de Serraj, por lo que se hace poco probable que puedan ser parte del posible acuerdo de Abu Dabi. Mientras que en Trípoli, más allá del formal apoyo europeo, se vive de manera miserable con carencias de todo tipo: casas inhabitables, cortes de energía eléctricas de hasta 18 horas, sin agua corriente, alimentos escasos y una grado de inseguridad tan alarmante que prácticamente no hay ninguna clase de actividad. La mayoría de las escuelas están cerradas; tanto niños como mujeres evitan salir a las calles por temor a ser secuestrados. En los hospitales faltan insumos y los bancos apenas funcionan, con escaso dinero y menos actividad comercial. Tanto disparos como explosiones se escuchan de manera permanente en la ciudad sin que se sepa nunca que grupos son los que se están enfrentado. Mientras que los señores de la Guerra digitan todo, acaparando los pocos recursos económicos que genera la antigua capital de Libia.
El Sur también existe
Si como hemos visto la cuestión en el norte del país y la codiciada franja costera no está para nada clara, mucho más anárquica es hasta ahora el sur libio.
Fezzan, la región habitada por dos antiguas y míticas tribus nómadas de guerreros y comerciantes los Tebu y los Tuareg, está cruzada por la franja del Sahel, por donde hoy transitan diversos movimientos integristas vinculados a al-Qaeda y al Daesh, como la última gran formación wahabita, el Jamaat Nasr al Islam wa al Mouslimin, (Frente de Apoyo al Islam y a los Musulmanes). La región cuenta con grandes yacimientos de petróleo, al tiempo que con numerosos y ricos oasis.
Durante la última semana de abril, Hafter ha bombardeado la prisión y la base militar de Tamanhit en la ciudad de Sebha, provocando al menos cien muertos. Las tribus de Fezzan han resistido a los embates de las fuerzas de Hafter, ayudados por milicias llegadas desde Trípoli (pro ONU) y de la ciudad, cuasi independiente de Misrata, el principal puerto comercial del país y la fuerza más fuertemente enfrentada a Hafter.
Este último ataque del ejército de Tobruk a la ciudad de Sebha fue con el propósito de fortalecer sus posiciones en la discusión que tendría apenas horas después con Serraj, aliado de Sabha.
Hafter y su armada controla cerca de la mitad del país y mantiene abiertos otros dos frentes de guerra, uno en Benghazi, segunda ciudad en importancia de Libia, y el otro contra la ciudad de Derna, próxima a la frontera con Egipto, bastión clave de los fundamentalistas wahabitas.
Una de las preguntas que flotan en el aire sin que nadie conteste es que se ha hecho de los miles de combatientes del Daesh, que hace ya varios meses debieron abandonar su enclave en Sirte. Si abrirán un nuevo frente o venderán sus servicios a algún señor de la guerra. Una pregunta tan difícil de hacer como de contestar, y mucho menos de imaginar para los burócratas de la Unión Europea.
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2016.12.22 03:49 migpodemos3c Alepo: La primera victima de la guerra es la verdad

Pocos textos tan lúcidos se pueden leer sobre la guerra de Siria como estos que reproduce Sin Permiso recientemente: http://www.sinpermiso.info/textos/hay-mas-de-una-verdad-que-contar-sobre-alepo Versiones diferentes pero lo que está claro es que lo que se juega en Siria es una guerra por recursos y poderes geopolíticos al precio de las víctimas de siempre.
Alepo: La primera victima de la guerra es la verdad ** Robert Fisk
Los políticos occidentales, los “expertos” y los periodistas se aprestan a reinicializar sus narrativas en los próximos días, ahora que el ejército de Bashar al-Assad’s ya ha recuperado el control del este de Alepo. Descubriremos si los 250.000 civiles “atrapados” en la ciudad de verdad eran tantos. Oiremos mucho más sobre por qué no fueron capaces de salir cuando el gobierno sirio y la fuerza aérea rusa comenzaron su feroz bombardeo de la parte oriental de la ciudad.
Y aprenderemos mucho más sobre los “rebeldes” a los que Occidente –EEUU, Gran Bretaña y nuestros amigos rebanacabezas en el Golfo— han venido dando apoyo. Estos incluyen a al-Qaeda (alias Jabhat al-Nusra, alias Jabhat Fateh al-Sham), la “gente” –como George W. Bush la llamaba– que cometió los crímenes contra la Humanidad en Nueva York, Washington y Pennsylvania el 11 de septiembre. ¿Se acuerdan de la Guerra contra el Terror? ¿Se acuerdan de la “maldad pura” de al-Qaeda? ¿Se acuerdan de todas las advertencias de nuestros amados servicios de inteligencia y seguridad en el Reino Unido sobre cómo podía llevar al-Qaeda el terror a Londres? ¿Se acuerdan?
No cuando los rebeldes, incluida al-Qaeda, defendían bravamente el este de Alepo; entonces, no. Porque se estaba tejiendo para nosotros una potente narrativa sobre heroísmo, democracia y sufrimiento, un cuento de buenos chicos contra malos chicos tan explosivo y falsario como las “armas de destrucción masiva”.
En los tiempos de Saddam Hussein –cuando unos pocos sosteníamos que la invasión ilegal de Irak llevaría a la catástrofe y a un indecible sufrimiento, y que Tony Blair y George Bush nos estaban llevando por el camino de la perdición—, se nos exigía siempre mostrar nuestra repugnancia por Saddam y su régimen. Teníamos que recordar constantemente a nuestros lectores que Saddam era uno de los Tres Pilares del Eje del Mal.
Pues aquí va de nuevo el mantra habitual, que tenemos que repetir ad nauseam para evitar el habitual correo cargado de odio y el oportuno maltrato acosador que se dispensará hoy a quienquiera se atreva a salirse de la endeble y mendaz versión autorizada de la tragedia siria:
Sí, Bashar al-Assad ha destruido brutalmente vastas zonas de sus ciudades en su batalla contra quienes quieren derrocar su régimen. Sí, este régimen tiene un sinnúmero de pecados en su haber: tortura, ejecuciones, cárceles secretas, asesinatos de civiles y –si incluimos a la milicia siria, teóricamente bajo control del régimen— una espeluznante versión de la limpieza étnica. Sí, debemos temer por las vidas de los valientes médicos del este de Alepo y de las personas que han estado bajo sus cuidados. Cualquiera que haya visto el pateo a que fue sometido el joven sacado de la fila de refugiados huyendo de Alepo la pasada semana por parte de los hombres del servicio de inteligencia del régimen debería temer por la suerte de todos aquellos a quienes no se permitió cruzar las líneas gubernamentales. Y se puede recordar que el sombrío informe de la ONU sobre los 82 civiles “masacrados” en sus hogares en las últimas 24 horas.
Pero llegó la hora de contar la otra verdad: que muchos “rebeldes” a quienes ha venido dando su apoyo Occidente –y a los que nuestra prepóstera Primera Ministra Theresa May bendijo indirectamente cuando se postró ante los rebanacabezas del Golfo la semana pasada— se cuentan entre los combatientes más crueles e implacables del Oriente Próximo. Y aun cuando hemos estado lloriqueando por los atrocidades del Estado Islámico durante el asedio de Mosul (un acontecimiento demasiado similar al de Alepo, aunque nadie lo diría leyendo las narrativas habituales), hemos ignorado a propósito el comportamiento de los rebeldes en Alepo.
Hace solo unas semanas, entrevisté a una de las primeras familias musulmanas escapadas del este de Alepo durante un alto el fuego. El padre acababa de recibir la noticia de que su hermano había sido ejecutado por los rebeldes a causa de que él había cruzado la línea de frente con su mujer y su hijo. Condenó a los rebeldes por cerrar las escuelas y colocar armamento cerca de los hospitales. Y no era un badaluque pro-régimen: incluso decía sentir cierta admiración por el buen comportamiento del Estado Islámico (EI) en los primeros días del asedio.
Por esos mismos días, los soldados sirios me confiaban en privado su convicción de que los norteamericanos dejarían que el EI saliera de Mosul para volver a atacar al régimen en Siria. Un general norteamericano llegó incluso a expresar su temor a que los milicianos chiitas iraquíes pudieran impedir al EI escapar hacia Siria a través de la frontera iraquí.
Bueno, pues es lo que pasó. En tres grandes columnas de camiones suicidas y miles de simpatizantes armados, el EI cruzó el desierto para pasar de Mosul en Iraq, y de Raqqa y Deir ez-Zour en la Siria oriental, al asedio, una vez más, de la hermosa ciudad de Palmira.
Resulta sumamente instructivo observar la cobertura periodística de esos dos sucesos paralelos. Casi todos los titulares de hoy hablan de la “caída” de Alepo en manos del ejército sirio, cuando lo natural habría sido hablar de su “reconquista” contra los rebeldes. En cambio, se dice que el EI ha “reconquistado” Palmira, cuando –dado su criminal comportamiento— lo que debería decirse es que la antigua ciudad romana había “caído” una vez más bajo la grotesca dominación del EI.
Las palabras cuentan. Porque estos son los hombres –nuestros “compis”, me figuro, si hay que atenerse a la narrativa yihadista habitual— que, tras la primera ocupación de la ciudad, cortaron la cabeza al académico de 82 años que trató de proteger los tesoros romanos, para volver a colocar luego sus gafas en la cabeza decapitada.
Según admiten ellos mismos, los rusos lanzaron 64 bombardeos aéreos contra los atacantes del EI en las afueras de Palmira. Pero dadas las enormes columnas de polvo levantadas por los convoyes del EI, ¿por qué no llegó a sumarse la fuerza aérea estadounidense al bombardeo de su peor enemigo? Pues no: por alguna razón, los satélites y los drones y los servicios de inteligencia de los EEUU no llegaron a percatarse. Tampoco lo hicieron cuando el EI utilizó idénticos convoyes de camiones suicidas para asediar Palmira la primera vez que ocuparon la ciudad, en mayo de 2015.
No ofrece la menor duda el revés que Palmira representa tanto para el ejército sirio como para los rusos, aunque sea más simbólico que militar. Funcionarios sirios me aseguraron a comienzos de este año que jamás se permitiría que el EI regresara a Palmira. Había una base militar rusa en la ciudad. La fuerza aérea rusa hacía ejercicios de sobrevuelo. Una orquesta rusa había tocado en las mismas ruinas para celebrar la liberación de Palmira.
Y bien, ¿qué ocurrió? Lo más probable es que los militares sirios, simplemente, no dispusieran de hombres bastantes para defender Palmira cuando estaban cerrando el cerco sobre Alepo.
Tenían que recuperar Palmira, y rápido. Pero para Bashar al-Assad el fin del asedio de Alepo significa que el EI, al-Nusra, al-Qaeda y todos los demás grupos salafistas y sus aliados ya no pueden afirmar que disponen de una base, o crear una capital, en la larga línea de grandes ciudades que constituye la espina dorsal de Siria: Damasco, Homs, Hama y Alepo.
Volvamos a Alepo. La habitual y ahora desmayada narrativa periodística precisa de refresco. Estos últimos días ofrecen la prueba. Tras meses de condenar las iniquidades del régimen sirio al tiempo que se echaba niebla sobre la identidad y la brutalidad de sus oponentes en Alepo, las organizaciones de derechos humanos –oliéndose la derrota de los rebeldes— comenzaron hace sólo unos días a difundir críticas que incluían a los defensores del Alepo oriental.
Pongamos el caso del Alto Comisionado para Derechos Humanos de la ONU. Después de que la semana pasada insistiera en sus habituales –y perfectamente entendibles— temores por la población civil del este de Alepo y su personal médico, así como por los civiles sujetos a represalias gubernamentales y los “centenares de hombres” que podrían haber desaparecido tras cruzar las líneas del frente, la ONU, de repente, comenzó a expresar otros temores.
“Durante las dos últimas semanas, el Frente Fatah al-Sham [es decir, ¡el EI!] y el batallón Abu Amara parecen haber secuestrado y asesinado a un número desconocido de civiles que habían pedido a los grupos armados que se alejaran de sus vecindarios para ahorrar vidas de civiles.”
Y continúa: “También hemos recibido informaciones, según las cuales, entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre, los grupos armados de oposición dispararon contra civiles que trataban de huir”. Además, se han registrado “ataques indiscriminados” sobre áreas densamente pobladas del oeste de Alepo dominado por el gobierno y del este “rebelde”.
Yo sospecho que oiremos más cosas por el estilo en los días venideros. El mes próximo leeremos también un libro nuevo que pone los pelos de punta, Mercaderes de hombres, de la periodista italiana Loretta Napoleoni, sobre la financiación de la guerra en Siria. Habla de las fuerzas gubernamentales y de las fuerzas rebeldes en términos de secuestradores exprés, pero tiene también palabras durísimas para nuestra profesión periodística.
Escribe, por ejemplo, que “reporteros secuestrados por grupos armados en el este de Siria cayeron víctimas de una síndrome de Hemingway: los corresponsales de guerra que apoyan la insurgencia confían en los rebeldes y ponen sus vidas en sus manos, porque están aliados con ellos”. Pero “la insurgencia no es más que una variante del yihadismo criminal, un fenómeno moderno con una sola lealtad: el dinero” ¿Demasiado dura con nuestra profesión? ¿Somos realmente “aliados” de los rebeldes?
Desde luego, nuestros amos políticos lo son. Y por la misma razón que los rebeldes secuestran a sus víctimas: dinero. De aquí la desgracia del Brexit para May y su corte bufonesca de ministros, que la semana pasada se postraron ante los autócratas suníes que financian a los yihadistas de Siria en la esperanza de ganar millones de libras esterlinas con ventas de armas pos-Brexit al Golfo.
En unas horas, el Parlamento británico debatirá sobre la delicada situación de los médicos, las enfermeras, los niños y civiles heridos de Alepo y otras zonas de Siria. El grotesco comportamiento del Gobierno del Reino Unido ha conseguido que ni los sirios ni los rusos presten la menor atención a nuestros miserables lloriqueos. Y eso, también, debe formar parte de este cuento.
Traducción para www.sinpermiso.info: Miguel de Puñoenrostro
"No siento un total pesimismo. La lucha va más allá del contexto sirio". Entrevista
Yassin al-Haj Saleh
¿El conflicto sirio se encamina hacia un punto de inflexión decisivo? Los eventos de Alepo lo sugieren. En las grandes metrópolis del norte, la rebelión está sufriendo una dolorosa derrota contra el ejército del régimen con la ayuda de múltiples milicias extranjeras y la aviación militar rusa. Presente en Bruselas, el opositor sirio Yassin al-Haj Saleh, ex preso político ahora en el exilio en Turquía, nos da sus impresiones.
-¿Qué le parece la inminente caída de la parte rebelde de Alepo, en las manos del régimen?
La verdad es que la ciudad no caerá exactamente en las manos del régimen, sino entre las milicias de Irán (NdT: chiítas), libanesas, iraquíes, etc. que están presentes sobre el terreno con el apoyo masivo de la aviación rusa. ¡Y el aval del resto del mundo! Ciertamente, países como Francia o los Estados Unidos no están contentos con lo que está sucediendo, pero no mueven un dedo para evitar el desarrollo de los acontecimientos. El régimen fascista del tirano Bashar al-Assad va a continuar en el poder luego de destruir el país y haber aniquilado una generación, con ese medio millón de muertos, millones de desplazados internos o exiliados. La represión sobrepasa todo lo que habíamos experimentado en Siria en la década de 1980.
-¿Cómo juzga usted a la comunidad internacional?
Todo se hizo evidente a finales de agosto de 2013, después del ataque químico contra la periferia rebelde de Damasco, que dejó 1.466 muertes en un solo día. "Ellos" simplemente decidieron quitarle el arma del crimen con el acuerdo entre los EE.UU. y Rusia, que obligó al régimen a entregar a la ONU sus stocks de armas químicas. El régimen comprendió bien la significación del mercado: ¡permiso para matar con cualquier arma! A continuación, comenzó a utilizar masivamente los barriles cargados de TNT lanzándolos desde helicópteros contra la población.
-¿Usted pone a Obama en el primer rango de las críticas?
Nunca tuvo la opción de no intervención. Eligió actuar en nombre de los rebeldes o para estabilizar la situación. Por lo tanto ayudó eficazmente al gobierno. El pretexto es que en la rebelión había extremistas islámicos radicalizados, una primera explicación comprensible. Salvo que vio las cosas como si se limitaran a una elección entre el fascismo, el régimen o los yihadistas, ¡ignorando a todos los demás rebeldes! Nosotros pasamos a ser invisibles. Ciertamente había una radicalización, una militarización, una islamización de la rebelión, un aumento incluso del nihilismo, y también la corrupción de los grupos radicales apoyados por los saudíes; pero el fenómeno del "Estado Islámico", que nada tiene que ver con Siria, fue germinando en Afganistán y ha crecido en Irak.
-¿En su último libro, usted explica que el régimen utiliza el confesionalismo...
Esto no es nuevo para nosotros. El plan busca dividir, asustar, para controlar a la población. El objetivo: que cada comunidad tenga miedo de los demás. ¿Tienes miedo? El régimen les protege! Ese es el mensaje, las manipulaciones confesionales no tienen nada que ver con la fe religiosa en realidad. Desde el comienzo de las protestas y la violencia en la primavera de 2011, el régimen amenazó con la guerra civil. Durante mucho tiempo los sirios tuvieron miedo. Sin embargo, las matanzas sectarias nunca habían existido antes en Siria. Muchas personas en el año 2011, veían con entusiasmo las imágenes de la plaza Tahrir en Egipto, donde grandes multitudes desafiaron el déspota, una fórmula mágica que lograría el resurgir de una protesta pacífica. Pero el 1° de abril de 2011, en la plaza más grande de Damasco, el régimen disparó contra la multitud y hubo 80 muertos y 200 en Homs. Los rebeldes entonces creían que la comunidad internacional volaría a su rescate, que no permitiría la repetición de masacres como la perpetrada por el padre de Bashar, Hafez, en Hama en enero de 1982. La presencia del embajador de los Estados Unidos, Robert Ford, en Hama, durante una gran manifestación a principios de julio había fortalecido esas esperanzas. ¡Ay! que están decepcionados.
-¿Para justificarse, Barack Obama dice que no ha sido capaz de identificar a grupos rebeldes armados "fiables"...
Es una explicación elitista y que no tiene sentido. ¿Si un criminal entra en su casa y amenaza de muerte a sus hijos, se espera hasta encontrar una alternativa atractiva para responder? Queremos luchar con armas eficaces. Sí, los problemas de Siria son importantes, pero el deber del mundo es evitar la muerte de civiles, la nuestra es resolver los problemas entre los sirios.
-El régimen dice que tiene el apoyo de la mayoría de la población...
¡Muy bien! Vamos a pasar por elecciones libres para ver. La población, mientras tanto, recibe la visita de los Soukhoï rusos que lanzan sus bombas.
-¿La caída de Alepo qué presagia como futuro?
Dos sentimientos contradictorios me asaltan. En primer lugar, el hecho de que las esperanzas de la Revolución Siria murieron. Estamos derrotados. Es demasiado tarde, no podemos ganar. Al mismo tiempo, quiero hablar de mi orgullo. Por nuestra lucha, por nuestros muertos, por nuestros torturados por nuestros humillados. Pero no siento un pesimismo total. La lucha va más allá del contexto sirio. Esta es una lucha global por la dignidad y la libertad. Aprendemos de los otros, pero ahora nosotros tenemos mucho que decirles a los demás. Cabe destacar que este conflicto se ha convertido en el paradigma de la guerra contra el terrorismo. Y que esta guerra puede destruir la democracia de ustedes. Vean el éxito de Donald Trump en los Estados Unidos ... Básicamente, es una guerra perfecta para la élite y para controlar mejor a la gente.
-¿Usted sigue siendo un marxista?
(Risas) Digamos que me considero un hombre de izquierda. A pesar del hecho de que las izquierdas en el mundo, se ubican a menudo en el campo de los criminales Bashar Assad y Vladimir Putin. Mis combates son la defensa de la dignidad humana, la justicia social. Es una izquierda que no añora el fuego de la Unión Soviética, sino que más bien se referencia en los valores de los republicanos durante la Guerra Civil española.
*Traducción de Ernesto Herrera – Correspondencia de Prensa Robert Fisk Corresponsal del diario británico The Independent en Oriente Medio. Yassin al-Haj Saleh escritor y disidente, pasó dieciséis años en las cárceles sirias. Se exilió en octubre de 2013 para escapar del régimen y del “Estado Islámico”. Fue el invitado de la Fundación Europea para la Democracia y de la asociación ActionSyrie. *
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